Con salud mental, los migrantes pueden construir proyectos de vida en un nuevo país

Por: Organización Panamericana de la Salud

Migrar siempre ocasiona un dolor por aquello que estamos dejando y miedo por la incertidumbre de lo novedoso. ¡Es inevitable! Sin embargo, cuando el desplazamiento surge por circunstancias adversas, como ocurre con un porcentaje alto de la población que ingresa a Colombia, la situación de vulnerabilidad se extiende a todas las esferas de la vida; de manera especial, al bienestar emocional.

La privación económica, los brotes de enfermedades, la inseguridad alimentaria, los peligros ambientales, la persecución política, la separación familiar, las enfermedades previas y la discriminación por sexo, etnia, nacionalidad, entre muchos otros factores, se constituyen en factores de riesgo que afectan la salud de los migrantes. Todo esto, a su vez, puede desencadenar el inicio de trastornos mentales, violencias de género, sexual, abuso de alcohol y uso de sustancias psicoactivas, etc.

Un gran error es clasificar de igual manera a los grupos migratorios, ya que todos están conformados de manera distinta. Es indispensable s en qué momento de su ciclo vital se encuentran mujeres, hombres y personas con otras identidades de género, si las familias están conformadas por lazos de consanguinidad, o si son parejas que hace poco se conocieron y traen hijos de relaciones anteriores, o simplemente son amigos y vecinos que decidieron emprender la travesía juntos.

Y es desde allí, desde la diferencia, el punto de partida para pensar en su bienestar, en la protección y cuidado de su salud mental.  Se requiere incluir como mínimo los enfoques de género y curso de vida, y a partir de estos, todo lo que proteja sus derechos humanos.

De acuerdo con los reportes de la Organización Panamericana de la Salud en comedores, albergues, puestos de salud y otros lugares de atención a migrantes, los caminantes llegan en muy malas condiciones después de haber cruzado la frontera, “pagando el paso” por las trochas. Durante este trayecto, muchos son víctimas de robos, información falsa y malos tratos, lo que hace que los migrantes manifiesten tener angustia, estrés, ansiedad y desorientación.

Algunos, además, se encuentran en la elaboración de sus duelos, otros no saben cómo están sus seres queridos, sumado a la perdida de sus bienes, incertidumbre por el futuro, sentimientos de desesperanza, tristeza, estrés y altos niveles de ansiedad.

Estos acontecimientos negativos de la travesía, sumado a las historias por las cuales salieron de Venezuela, exacerba la angustia, genera estrés crónico, ansiedad y desorientación, síntomas propios del duelo migratorio o Síndrome de Ulises, ampliamente descrito en la literatura.

Este conjunto de respuestas y reacciones adaptativas son absolutamente normales frente a las circunstancias. Requieren un acompañamiento responsable y empático de todos aquellos que tienen que ver con la atención a los migrantes. En algunos casos es suficiente con que los profesionales estén entrenados y formados en observar, escuchar y conectar con estas emociones y comportamientos propios del duelo migratorio, para que los migrantes puedan retornar a un balance que les permita orientarse frente a su futuro inmediato.

Sin embargo, hay otras personas con trastornos mentales que llegan sin su medicación, ni red de apoyo familiar y que requieren la intervención de una organización que cuente con especialistas en salud que puedan prestar una atención de urgencia y les brinden las recomendaciones, para que mantengan la adherencia a los tratamientos y se minimicen los riesgos de recaída.

Es innegable que se requiere un enfoque integral y multidisciplinario para abordar la salud mental de las personas en situación migratoria, de ahí la importancia de realizar acciones que incluyan promoción, prevención de riesgos, atención y reducción de daños en salud mental. Solo de esta manera se podrá planear una estrategia verdaderamente incluyente que le permita al migrante la construcción de un proyecto de vida en un nuevo país, esto a su vez redunda en que el país crezca y se desarrolle gracias al aporte valioso de las personas que han buscado un nuevo hogar en Colombia.