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Emprendedor venezolano triunfa en Uribia, La Guajira

Por: Aran Epieyu

El municipio de Uribia, también conocido como la capital indígena de Colombia, es uno de esos pequeños pueblos fronterizos que se alzan en el vasto desierto de La Guajira. Un territorio ancestral de los indígenas wayúu, en donde varias culturas provenientes del país convergen, siendo unos de los pueblos más activos de la zona, por su intercambio cultural y económico.

En la última década, y por la crisis económica, social y política de Venezuela, muchos migrantes han llegado a este lugar. Según cifras de Migración Colombia, en Uribia viven 8.989 ciudadanos del vecino país, mientras que en el departamento de La Guajira habitan 150.943.

Este éxodo ha generado diversas dinámicas económicas entre los migrantes. Están los que se dedican exclusivamente a economías informales. Mientras que otros han emprendido, por deseo y necesidad. Así han aparecido en Uribia vendedores de café, jugos y empanadas. Hay otros que trabajan en el sector de la construcción, dejando toda una vida atrás, con el fin de progresar. Migrantes que aportan a Colombia desde lo que saben hacer.

Uno de estos casos es el de Arístides Ferrer, de 37 años. Llegó a Uribia hace cuatro años, después de dejar su país natal, sus amigos y toda una vida, para emprender un nuevo camino, con la única esperanza de un mejor futuro para su familia y sus hijos.

Así fue como tomó sus pocas pertenencias y sus herramientas de trabajo, aquellas mismas con las cuales muchas veces construyó viviendas en Venezuela, ya que era su profesión.

Pasó por las trochas en medio del desierto polvoriento, pero eso no implicó para él entrar a Colombia de forma irregular: apenas tuvo la oportunidad, selló su entrada al país.

Uribia fue el lugar que él escogió como punta de llegada, sin muchos recursos, pero lleno de ímpetu. Allí empezó a hacer pequeños trabajos de construcción entre los habitantes del pueblo, suficientes para su mantenimiento y empezar a trabajar en su proyecto de vida en este nuevo país.

Así con esfuerzo y sacrificio logró recaudar un pequeño capital para comenzar ese proyecto que tenía en mente desde que salió de su país: abrir una pizzería.

Comenzando apenas con dos mesas, Buona Pizza ya era una realidad, pero como todo comienzo es difícil, calar en el gusto de los uribieros no fue fácil y muchas veces a Arístides le tocó caminar las calles de Uribia para revender las pizzas que nadie compraba en su local.

Sin embargo, logró posicionarse en el municipio y actualmente cuenta con dos restaurantes, los cuales son muy reconocidos en el pueblo. Buona Pizza, de este modo, se ha convertido en un referente de comida rápida, con buen servicio y de calidad.

Arístides hoy en día es uno de esos emprendedores de Uribia, que dejó de ser un empleado, para ser un microempresario generador de empleos. Así lo ratifican sus veinte empleados, madres y padres de familias, muchos de ellos nativos de Uribia, ciudadanos colombianos, y otros migrantes venezolanos que, al igual que Arístides, llegaron a este país con un solo propósito: prosperar.

Todos estos empleados se han beneficiado de un empleo gracias a la constancia de este venezolano, que un día llegó con un bolsito tricolor en su espalda, lleno de esperanza, por un futuro mejor.

Él, desde uno sus restaurantes, en donde todavía trabaja ayudando a sus empleados, habla sobre su gratitud con el pueblo de Uribia, que lo acogió y le dio la oportunidad de desarrollarse como empresario. También agradece a Colombia por abrirle las puertas a los 1.731.017 de venezolanos que hoy en día hacen vida en diferentes partes del territorio nacional, según Migración Colombia.

Les hace un llamado a sus compatriotas que, al igual que él, son migrantes: que no desistan y trabajen por sus sueños. Pero, sobre todas las cosas, que dejen la crisis allá en Venezuela y se dediquen a trabajar y no a quejarse ni a dar lastima.

Hace un énfasis en respetar las reglas de los países a donde se vayan a migrar. “No puedes pretender llegar a la casa de tu vecino o amigo, y exigir que acepten tus reglas de origen, eres el visitante y tu deber es adaptarte al nuevo orden, para no entrar en conflicto con tu vecino”, afirma.

Y se despide con una petición a los administradores públicos, de este país, para que ayuden a todos aquellos venezolanos que estén irregulares dentro de Colombia, a que generen formulas que agilicen su regularización, para que sus hijos puedan acceder a los sistemas de salud y educación.

Arístides es una prueba de la capacidad de los hombres, luego de salir de un proceso de caos y conflictos, la historia de Arístides, se repite en miles de historias de los migrantes del mundo.