“En Sincelejo, los venezolanos volvimos a nacer”

La migración es, entre otras cosas, un intercambio de culturas. Cruzar una frontera es llevar un acervo de identidades compuesto por música, literatura, arte, saberes populares y gastronómicos. Sobre este punto, la actual migración venezolana en Colombia ha traído y popularizado platos como las hallacas o las arepas, uno de los símbolos más reconocibles del vecino país. Tal es su popularidad que el segundo sábado de septiembre de cada año se celebra el Día Mundial de la Arepa: una muestra gastronómica en la que los venezolanos en diferentes ciudades del mundo dan a conocer esta comida, que se puede rellenar con diferentes ingredientes.

“Yo veía que en Barranquilla hacían esto y me dije a mí misma que aquí en Sincelejo podíamos hacer lo mismo”, cuenta Karina Terán, directora de la asociación Venezolanos en Sincelejo. Así, en 2019 se dio a la tarea de celebrar en la capital del departamento de Sucre el evento en torno a la arepa. Con la ayuda de su familia y de una amiga colombiana, Terán armó la celebración en la que repartió 400 arepas para todos los asistentes. “Sin importar si eran colombianos o venezolanos, lo importante, para mí, es darle de comer a quien lo necesita, darle ayuda al que lo requiera sin fijarme en nacionalidades”, dice. Además de la comida, la celebración también incluyó música: su hija está becada en la escuela de música del municipio, en la que estudian niños venezolanos y colombovenezolanos.

“Por eso, cuando la Coalición por Venezuela se acercó a la Personería de Sincelejo para tener una organización aquí, fue que pensaron en mí y me ofrecieron dirigirla”, relata Terán. Según datos de Migración Colombia, en el departamento de Sucre viven 23.631 migrantes venezolanos, de los cuales 11.752 se encuentran en su capital. Consciente de que el tema de la migración en el territorio es cada vez más grande e importante, Karina aceptó. “Sin embargo, no ha sido nada fácil”, opina. Parte de las dificultades que ella comenta tiene que ver con el factor económico: los documentos para constituirse, los trámites ante Cámara de Comercio, el hacerle entender a las personas que este trabajo no da dinero y el tener que buscar y rebuscar apoyos gubernamentales (“la Alcaldía y la Gobernación no nos han tendido la mano como esperaríamos”) son algunos de los tropiezos con los que se han encontrado.

Sin embargo, para ella son más las satisfacciones y el trabajo que hay por hacer que cualquier dificultad. Bajo ese espíritu se creó el comedor comunitario ‘La bendición de Dios’: una iniciativa autosostenible que ayuda con alimentos a las personas que más lo necesitan, en las diferentes comunas sincelejanas. “El comedor funciona de la siguiente manera: cada venezolano, trabaje en lo que trabaje, da una donación fija, producto de su producido diario. Con eso, logramos mantener el comedor”, relata Terán, quien vende postres en su local ‘Sabores del campo’ y que dedica parte de sus ganancias a esta iniciativa social.

Esta vocación social no es algo nueva en Karina Terán. Ella es oriunda de San Timoteo, un pueblo del estado de Zulia. Cuando decidió, hace tres años, emigrar lo hizo acompañada de una mujer colombiana que vivió más de cuatro décadas en Venezuela. “Pero al llegar a la frontera, a ella le dio una isquemia cerebral. La ingresé al hospital de Maicao, en La Guajira, y luego la remitieron a la UCI de Valledupar. Yo fui con ella y la cuidé como si fuera mi madre durante veinte días. Ella no podía moverse, ni valerse por sí misma y a mí me tocaba bañarla, cambiarle la ropa cuando se hacía encima sus necesidades, alimentarla. Mis ahorros se me fueron en esas semanas en las que me hice cargo de su salud y de su bienestar”, relata. Pero, esto lejos de desanimarla reafirmó su fe y le dio la satisfacción de haber ayudado a alguien en un momento de dificultad.

Por eso, en Sincelejo su labor en pro de la integración de los migrantes, retornados y familias mixtas en una prioridad. Resalta el apoyo que ha recibido de la Personería, Defensoría del Pueblo, Policía, Migración Colombia y del Ministerio de Trabajo. También el de iniciativas como la del Grupo Éxito y ACDI/VOCA que donaron 1.000 kits de aseo personal. “Ya me han agradecido varias personas, porque 300 familias se beneficiaron de esto”, dice Terán. “También quiero trabajar para agradecerle a Colombia y a Sincelejo. Nos han dado mucho a nosotros los venezolanos, nos han dado una segunda oportunidad. Siempre estaré agradecida con este país. En Sincelejo, los venezolanos volvimos a nacer”, concluye.

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