“La migración venezolana llegó para quedarse y esa es la realidad”: Felipe Muñoz

Foto: Presidencia de la República

Durante veintiocho meses, Felipe Muñoz recorrió el país con un objetivo: articular al gobierno nacional, a los gobiernos locales, a las organizaciones civiles y a la cooperación internacional en la respuesta a la crisis migratoria venezolana. Según datos de Migración Colombia, en el territorio nacional aproximadamente viven 1.788.380 migrantes venezolanos. Una población que ha necesitado ser integrada a sistemas educativos, de salud, a dinámicas laborales y a una sociedad cuya historia ha estado más marcada por la emigración. Y la labor de Muñoz como gerente de frontera (después gerente para la migración proveniente desde Venezuela) ha sido buscar mecanismos para llevar a cabo esta labor.

Ahora, Felipe Muñoz deja su cargo y se trasladará a Washington, Estados Unidos, donde será jefe de la Unidad Internacional de Migración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Antes de irse, él hace un balance de lo que se ha logrado en el país (y que a nivel internacional se ha convertido en un modelo a seguir en temas migratorios): “en Colombia hemos dado la nacionalidad a más de cincuenta mil niños nacidos aquí, de padres venezolanos ; se han atendido más de 115 mil citas médicas a maternas en el último año; el ICBF ha ayudado a más de sesenta mil niños, niñas y adolescentes, protegiendo a más de dos mil cuyos derechos se veían vulnerados”. Un paneo sobre algunos de los logros, el cual remata diciendo: “si se pudo conseguir nacionalidad para un niño, alimentación y vacunas… todo este esfuerzo valió la pena”.

Claro: los retos siempre están presentes. Muñoz menciona los más importantes que, en su opinión, su sucesor (todavía por definirse) y el gobierno nacional deben tener en cuenta: avanzar en el tema de la regularización, ya que solo el 47% de los venezolanos en el país se encuentran de forma regular; crear estrategias de comunicación (oficiales y de medios privados) para contar este fenómeno sin sesgos; reducir la pobreza de los migrantes ya que, según los reportes de pobreza multidimensional del Dane, en los hogares donde hay al menos un venezolano la calidad de vida evidencia deterioros importantes; avanzar aun más en el tema salud, ya que de los que están de forma regular solo 215 mil están afiliados al sistema de salud (de un universo potencial de 700 mil); en diez departamentos y 21 municipios se logró incluir el tema migratorio en los Planes de Desarrollo y se tiene que llevar de la teoría a la práctica esto; y, finalmente, el impulsar la convalidación de los títulos expedidos en Venezuela, para que esta población con formación pueda impulsar la economía nacional desde diferentes industrias.

“Sé que suena difícil e irreal, sobre todo en época de pandemia. Pero la migración venezolana llegó para quedarse y esa es la realidad”, afirma Muñoz, aclarando que así 80 mil hayan retornado a Venezuela (el 4% de la población que vive en Colombia) la inmensa mayoría sigue y seguirá acá. Sobre el tema Covid señaló que el Gobierno diseñó un plan de seis puntos para ayudar a los migrantes con estrategias como convertir la mayoría de ayudas internacionales en transferencias monetarias (en especial para Norte de Santander y el municipio de Soacha); puntos de atención para contener y ayudar (en lugares como Villa del Rosario, Maicao, Ipiales y Soacha); y se entregaron 200 mil mercados a venezolanos en 71 municipios colombianos.

En su labor como gerente de la migración proveniente de Venezuela, Muñoz recorrió diferentes geografías y departamentos. Es por eso que llama la atención para que el ojo siga puesto en lugares que considera críticos: los territorios de los seis departamentos fronterizos que están en los puntos limítrofes colombovenezolanos. “Si bien el 28% de los migrantes están en frontera (casi uno de cada tres), la realidad es que son diez municipios de frontera los que tienen el mayor peso relativo de migrantes, de acuerdo a su población local: municipios como Fonseca, Maicao, Riohacha, Arauca capital. No se puede perder de vista esto”, aclara.

Cuenta, además, que entre 2018 y 2020 se recibieron alrededor de 487 millones de dólares por parte de donantes internacionales. Aclara, sin embargo, que este dinero no entra directamente a las arcas del Estado, sino que es dinero que se materializa a través de las agencias de cooperación que hacen parte del Grupo Interagencial de Flujos Migratorios Mixtos (GIFMM). “De estos dineros, el mayor donante ha sido Estados Unidos, con el 53%. Luego están la Unión Europea (9%), Canadá (8%) y países europeos de forma individual (16% en conjunto), como Alemania o España “, cuenta Muñoz.

Por último, Muñoz resalta el valor del trabajo en conjunto y estratégico entre gobierno nacional, gobiernos locales, sociedad civil y cooperación internacional. “Esto es una construcción política plural, de la cual participan muchos. Ese tono y ese talante hay que mantenerlo. Siempre que fui a las regiones, encontré espacios para debatir los temas y dar respuestas de forma respetuosa. Espero que esto continúe”, concluye.

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