fbpx

“La salud de uno es la salud de todos”

Felipe Muñoz es el gerente para la atención integral de la migración desde Venezuela. En otras palabras: es la persona que coordina entre los diferentes niveles de gobierno, la cooperación internacional, las organizaciones sin ánimo de lucro y la sociedad civil la respuesta a la crisis migratoria venezolana en el país. Según datos de Migración Colombia, en el territorio nacional hay alrededor de 1.800.000 ciudadanos venezolanos.

Para conocer cuáles son los planes del Gobierno para atender a esta población en esta crisis del Covid-19, Colombia Sin Fronteras y Estoy en la Frontera conversaron con él.

El Gobierno diseñó un plan para hacerle frente al Covid-19 y atender a la población migrante durante esta coyuntura, ¿en qué consiste?

El Gobierno Nacional se ha venido adaptando a la situación por la Covid-19 y entendiendo que un porcentaje muy importante los migrantes es población vulnerable, tuvimos que adaptar los programas en seis líneas. La primera, decirles a los cooperantes que adaptáramos todos los programas que teníamos para poder atender rápidamente la crisis; fortalecer los programas de agua; convertir muchos de los programas que tenían en transferencias monetarias, para que la gente pueda comprar comida rápidamente o pagar los arriendos; y tener unos estándares muy cuidadosos en los albergues. Lo segundo fue tratar de llegar a la población vulnerable, mantener la alimentación a los niños que ya estaban en los colegios y recibían el PAE; mantener el apoyo a los niños de 0 a 5 años que teníamos en los programas de bienestar familiar; además, el Gobierno dispuso 200.000 mercados, para llegarle más o menos a un millón de personas. Esto no es fácil porque es población irregular, pero con los alcaldes, las asociaciones de venezolanos y la cooperación internacional, ya empiezan a llegar a los 45 principales municipios del país donde hay migración. Cuarto, escogimos tres municipios como priorizados: Soacha, Villa del Rosario y Maicao, donde sentimos que se conjugaban una serie de factores de vulnerabilidad y necesitábamos hacer una intervención específica. Quinto, un monitoreo permanente al tema de frontera: no solo salieron 30.000 venezolanos los primeros días, sino que hemos tenido que montar un corredor humanitario para muchos que han querido volver a su país. Por último, el rol de la información: nos reunimos con una serie de cooperantes para discutir este tema.

Esta coyuntura, ¿qué nuevos retos trae para la frontera colombovenezolana, una frontera de por sí difícil?

El reto es que si esto toma más tiempo, del que inicialmente está previsto, pues vamos a tener que buscar mecanismos adicionales de apoyo y soporte. ¿Cuál es el llamado acá? Que necesitamos más recursos internacionales. Si uno mira el Plan Regional de Naciones Unidas para la atención de migrantes y refugiados en América Latina, a esta fecha, en lo que va de este año, solo se ha recaudado el 3%. Eso quiere decir que las mismas agencias de cooperación están sin suficientes recursos para hacer esa atención.

En el caso de los migrantes irregulares, ¿cómo se garantizará su atención, en el caso de ser positivos para Covid-19? En especial si tienen algún tipo de complicación a causa del virus y necesitan atención especializada.

Una resolución del Ministerio de Salud dice que los migrantes serán atendidos como cualquier otro colombiano. Si la persona tiene PEP, y está afiliada a una EPS, se le atenderá allí. Si la persona tiene el PEP y no ha hecho la vinculación al sistema de salud, al momento de llegar a la EPS queda vinculado automáticamente por el decreto que expidió el Ministerio de Salud (Decreto 064 de 2020). Y si no tiene PEP, se va a comportar igual que cualquier otra persona que no esté afiliada.

La salud de uno es la salud de todos. Aquí no vamos a pedir pasaporte. Ni la pandemia pide pasaporte ni los programas del Gobierno lo van a hacer. ¿Es difícil? Sí. ¿Es costoso? Sí, pero nuestro gran reto en este momento, sobre todo en el sector salud, es ampliar la capacidad de zonas de aislamiento para población vulnerable, independiente de su nacionalidad.

¿Qué papel juegan los gobiernos locales y sus liderazgos a la hora de hacerle frente a la crisis del Covid-19?

Absolutamente total. Es en los gobiernos locales en quien recae esto. ¿Sabe qué estaba pensando? Estaba repasando los liderazgos femeninos y su importancia en estos temas sociales de atención: la Secretaría Social de Bogotá, Silvia Navarro; de Cali, Fabiola Perdomo; de Medellín, Mónica Gómez. Lo que están haciendo las alcaldías, en especial de las grandes ciudades, como Barranquilla y Cúcuta, de integrar a esta población vulnerable y buscar mecanismos de ayuda es demasiado valioso. Nosotros ponemos herramientas como Gobierno y se ponen algunos recursos, pero la respuesta del día a día la dan los gobiernos locales.

¿Se han hecho cruces de datos con el Departamento Nacional de Planeación (DNP) para saber cuántos migrantes han sido beneficiados por las ayudas de los tres grandes planes de atención del Gobierno Nacional?

Sí, el cruce de datos ya se hizo, el proceso avanzó. Lo que tomó Planeación Nacional fueron las bases de datos del Sisbén, tanto del Sisbén 3 como la actualización del Sisbén 4, y las cruzó con los programas que en este momento tiene el gobierno: Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Adulto Mayor y etc. Lo que se hizo fue cruzar del grupo de venezolanos que están de forma regular, más o menos 50.000 que están en el Sisbén, y que son beneficiarios potenciales del tema de ingreso solidario, que es otra línea de atención que tenemos dentro del proceso. Estamos trabajando, porque algunos de ellos no están bancarizados, para saber cómo poder hacerles llegar el apoyo.

¿Cómo se está manejando el tema de las otras fronteras colombianas en material del Covid? ¿Cuál es el trabajo conjunto con los otros países en materia de migración venezolana y esta coyuntura?

Sí, con Ecuador e incluso con Venezuela. Se ha hablado con las autoridades ecuatorianas y se ha pedido que haya mayor controlo transfronterizo, sean movimientos de Ecuador hacia Colombia o viceversa. Cada país necesita mantener sus fronteras cerradas para poder controlar la movilidad de las personas, independientemente de su nacionalidad. Aquí están cerradas las fronteras no solo para los venezolanos; también lo están para los colombianos y para cualquier nacionalidad. Necesitamos que no haya movimientos y controlar el tema epidemiológico. Y con Venezuela, por instrucción del presidente, se abrió un canal a través de la OPS (Organización Panamericana de la Salud) por medio del cual el Ministerio de Salud en Colombia y los responsables de la salud en Venezuela han compartido información de tres tipos: epidemiológica, contactos y capacidad médica en la frontera.

Sobre los retornos voluntarios de migrantes venezolanos a su país, ¿se están apoyando desde Presidencia de la República estos movimientos de Colombia a Venezuela?

No queremos promover este proceso de retorno, porque nos parece que tiene riesgos inmensos a nivel sanitario para los migrantes y los colombianos. Lo que hemos hecho, de alguna manera, es que si hay algunas personas en carretera, coordinar con Migración Colombia y el Saime para que pasen de manera ordenada como lo han venido haciendo más de 3.000 personas que se han movilizado en la última semana. Pero creemos que hay riesgos inmensos, estamos en cuarentena y que en la medida de lo posible no hacer este tipo de desplazamientos.

Los niños, niñas y adolescentes hacen parte de las poblaciones más vulnerables de la migración venezolana, ¿cómo se atenderán durante esta emergencia del Covid-19?

Lo que hemos hecho es no desvincularlos del programa en el que ya estaban. Recuerden que terminamos el año pasado con 220 mil niños venezolanos en los colegios públicos de Colombia. De ellos, más del 75% recibe el PAE a través del Ministerio de Educación. A todos ellos se les sigue dando por medio de alcaldías y gobernaciones ese suplemento alimenticio. Segundo, con los niños que están en programas de prevención del ICBF, se está haciendo igual. Y a los más de 2.000 niños venezolanos que tenemos en protección y restablecimiento de derechos, porque se habían sido violentados, se les sigue protegiendo bajo la egida del bienestar familiar y del Estado colombiano.

¿Qué nuevas sinergias se están creando con la cooperación internacional para hacerle frente a esta emergencia y ayudar a la población migrante?

Nosotros ya teníamos una buena sinergia con la cooperación, que es ejemplo a nivel de América Latina. Ellos crearon el Grupo Interagencial sobre Flujos Migratorios Mixtos (GIFMM) que reúne a las agencias de Naciones Unidas y a las oenegés en un trabajo conjunto de identificación de necesidades en el territorio. Lo que hemos hecho, en este contexto, es potenciar esas sinergias y pedirles que se focalicen sus programas. Sin los cooperantes y sin los donantes de Estados Unidos y la Unión Europea, no hubiéramos podido dar estas respuestas.

¿Se ha pensado o evaluado vincular a personal médico venezolano a los cuerpos de salud en Colombia que están haciendo frente al Covid-19?

Esos son esfuerzos que se están dando en otros países, que han decidido que ante la magnitud de las circunstancias, y ante la necesidad de personal médico, recurrir a mecanismos expeditos para vincular profesionales de la salud de distintas áreas a la capacidad médica propia. Nosotros estamos evaluando esa medida. Trabajamos con las asociaciones médicas venezolanas e identificamos a más de 1.000 profesionales de la salud entre médicos, enfermeras, traumatólogos, anestesiólogos, que pudieran estar ayudando, pero obviamente están en los procesos de trámite de convalidación, que no han sido fáciles. En este momento esa conversación avanza y se está mirando todo con cuidado.

¿Qué papel juegan los esfuerzos de las organizaciones civiles, colombianas y venezolanas en este contexto actual?

Son esfuerzos fundamentales. El grupo de organizaciones como la Coalición por Venezuela, el Gran Acuerdo por Venezuela, la Iglesia, las oenegés que operan en el país, todos estos esfuerzos son necesarios. Sin estos actores, la respuesta que ha dado Colombia no sería posible. Yo sé que la situación es difícil y que hay gente pasándola mal, pero si Colombia no hubiera sido tan generosa y no lleváramos dos años de esfuerzo, de organización institucional para atender a los migrantes, todo esto sería mucho peor. No olvidemos que hay 1.800.000 venezolanos en el país y muchos de ellos ya están integrados a la sociedad. Eso hace que este proceso sea un poco menos complejo. Así que el Gobierno colombiano, la sociedad, la cooperación internacional y las asociaciones civiles debemos sentirnos orgullosos de lo que hemos hecho, pero no podemos retroceder.

Algunos migrantes han sido víctimas de desalojos y abusos. El Gobierno ha anunciado algunas medidas para proteger a esta población, ¿de qué tratan estas medidas?

Este tema de los desalojos es importante, el decreto del Ministerio de Vivienda no ha sido publicado esperando una consulta jurídica, pero apenas salga se convierte en una norma de ley, de carácter superior. En ese sentido, claramente dice que a la gente no se le puede sacar de sus casas. Ojalá las personerías puedan tener correos y contactos directos para que las personas interpongan sus denuncias. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.