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Minuto de Dios ayuda a colombianos y venezolanos durante la crisis del Covid-19

La pandemia del Covid-19 tomó al mundo por sorpresa. Los países han tenido que sortear y lidiar con este virus que, a la fecha, lleva más de 1.300.000 casos globales. Políticas de aislamiento social, cierre de fronteras y de inyección de capital a los sistemas de salud han sido algunas de las medidas para combatir esto, que también se conoce como Coronavirus. Sin embargo, estas decisiones pueden acarrear efectos colaterales en la economía de los ciudadanos más vulnerables en países en vía de desarrollo como Colombia. El Gobierno nacional anunció que la cuarentena obligatoria irá hasta el 26 de abril, en un momento en el que el número de casos en el país asciende a 1.780.

Este aislamiento social es necesario. Sin embargo, en Colombia hay muchas personas que viven del día a día o del “rebusque” como también se conoce esta modalidad de economía doméstica. Por eso, desde la El Minuto de Dios se ideó la campaña ‘Con los pobres, minuto a minuto’: un programa de ayudas, a través de donaciones, para darles mercados a colombianos y a migrantes venezolanos en situación de vulnerabilidad.

“Esta campaña surge de la necesidad de apoyar a las personas porque, obviamente, el tema de la pandemia está afectando a las personas que tienen ocupaciones informales y que son cabezas de hogar. Esto significa un descalabro económico para ellas y les cuesta asumir los gastos básicos durante los días de confinamiento”, dice Constanza Ovalle, directora nacional del Centro de Desarrollo de la institución. Así, desde la Minuto de Dios se empezó a ver esta crisis desde lo más básico: la alimentación. Para que una persona pueda estar varias semanas en su hogar, sin exponerse a riesgos biológicos ni a comparendos económicos por romper el aislamiento, lo primero que debe tener es comida para sí y para su familia.

“Por eso, estamos donando estos mercados casi que en tiempo récord a nivel nacional, priorizando aquellos lugares donde hemos identificado es imperativo que ayudemos”, cuenta Ovalle. Así, hasta el momento se han donado 2.378 mercados con alimentos básicos como arroz, aceite, pasta, frijoles, garbanzos, panela, etc. Ayudas que vienen de aliados estratégicos de Minuto de Dios, pero también de la solidaridad de las personas. “Por ejemplo, unos estudiantes nos contactaron desde Boston que querían apoyar a familias migrantes y población receptora en Cúcuta. Allí entregamos 363 mercados”, cuenta.

Este trabajo con población migrante no es nuevo para la Minuto de Dios. Desde el Banquete del Millón de 2018, que se realiza anualmente y que busca recaudar fondos para los más necesitados, el tema de los ciudadanos venezolanos es central en materia de ayudas relacionadas con la estabilización emocional y económica. Además, a través de nueve Centros de Atención de Migrantes y tres Puntos de Desarrollo, ubicados a nivel nacional, se ayuda y acompaña a esta población y se les ayuda a idear emprendimientos.

Gracias a esta presencia, Minuto de Dios tiene lazos y contacto con los diferentes actores de cooperación internacional que hacen presencia en territorios como Arauca, La Guajira, Norte de Santander y otros departamentos en los que la migración tiene incidencia: Acnur, el Programa Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA, el Consejo de Empresas Americanas (CEA), Consejo Noruego para los Refugiados, OIM, Save The Children, Consejo Danés, Food For The Poor, entre otros actores. “Mantenemos una conversación constante y nos apalancamos en ellos para tener en nuestra mente dónde se necesita con más urgencia nuestra acción y nuestra ayuda”, dice la directora del Centro de Desarrollo.

Para hacer un donativo, la página con la información completa de bancos y corresponsales a través de los cuales hacerlo es esta: https://www.minutodedios.org/damnificados/crisis-COVID19.

“Quisiera que como colombianos nos pusiéramos en el lugar del otro y pensáramos que nos gustaría que hicieran por nosotros, sin importar si somos o no migrantes. A veces hay que enseñar a un hombre a pescar para que coma toda la vida, pero en estos momentos debemos darle ese pescado. Por eso, quisiera que todos ayudáramos con lo que podemos”, concluye Constanza Ovalle.