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Un museo para los cantos de vaquería colombovenezolanos

A finales de 2017, la Unesco (la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a los cantos de vaquería colombovenezolanos. Lo hizo así: señalando el origen binacional de estas canciones que se extienden desde los Llanos Orientales de Colombia hasta los Llanos Occidentales de Venezuela. Un rasgo identitario que no conoce fronteras y que, como señala la declaratoria, es “fruto de la estrecha relación existente entre las poblaciones llaneras con el pastoreo de bovinos y los caballos, esta práctica forma parte del sistema tradicional de crianza de ganado de Los Llanos, que sintoniza perfectamente con la dinámica de la naturaleza y el medio ambiente de esta región”.

Estos cantos, por las transformaciones sociales, económicas y culturales de ambas naciones están amenazados. Su uso (otrora extendido) hoy en día se ha venido mermando, como señala la declaratoria: “la vitalidad de la práctica de este elemento del patrimonio cultural se ha visto mermada paulatinamente por toda una serie de cambios socioeconómicos y políticos que han modificado considerablemente el universo cultural de las comunidades de Los Llanos”. Sin embargo, fuera del alarmismo, existen iniciativas que buscan preservar estos cantos al tiempo que los exaltan. Una de estas iniciativas fue el Museo Cantos de Trabajo ‘e Llano, una exposición itinerante ideada por Consucol y apoyada por el Programa Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA.

Inaugurado el 2 de diciembre de 2019 en la Casa de la Cultura Departamental de Arauca, esta muestra duró hasta el 30 de abril del presente año (en su último tramo, a través de medios virtuales, a causa de la coyuntura del Covid-19). Esta fue una oportunidad “para que el público se acercara a una muestra cultural que nos une con Venezuela, que nos enlaza a su historia y que demuestra que son más las cosas que nos unen que las que nos separan”, afirma Paulo César Guatame Castro, director técnico de Fundación Consucol.

Esta fundación se dedicó en el último año y medio a investigar sobre la identidad cultural llanera. Desde el inicio, el equipo entendió que inexorablemente había un nombre que tenía que estar ligado a todo este asunto: Venezuela. Pues, para poder entender a cabalidad la riqueza cultural de esta herencia, se tenía que comprender que estos cantos no entienden de fronteras o de puestos de control o de pasaportes o de resoluciones internacionales.

“La llaneridad es un sentimiento que se ha construído históricamente a la orilla del río Orinoco. Y el haber elegido a Arauca como el sitio de inicio de esta exposición itinerante fue resaltar los estrechos vínculos entre este departamento y el estado venezolano de Apure”, comenta Guatame Castro. Por eso, en la muestra museográfica hubo elementos que reflejaron esta binacionalidad de los cantos a través de imágenes, videos y audios que contaron, tal como lo hace la declaratoria de la Unesco, el proceso histórico colombovenezolano de esta práctica.

“La migración venezolana que hoy en día llega a Colombia es, simplemente, un cambio en esas texturas que tenemos como nación. Esta sinergia quizá era más evidente en frontera, sobre todo en el Llano al compartir rasgos identitarios tan fuertes. Sin embargo, esto que pasa hoy en día es una oportunidad para ser una nación más porosa y receptiva”, opina Luis Yesid Sandoval Brito, director de Consucol. Sandoval Brito cree firmemente que esta exposición contribuyó, desde lo local (el Llano), a entender la idea global que es que los colombianos debemos aprender del otro, en este caso migrantes.

Sobre este pedido para ser más fronteras habla Luis Peraza, embajador de la reconciliación de USAID y ACDI/VOCA para Arauca. Él, llanero puro, como se denomina, habla de la llaneridad como “una gran familia que en la mitad tiene un río (el Arauca), que más que separarnos nos une. El lequeo, que es la reverberación al final de los cantos, pues no tenemos montañas que nos bloqueen la voz, es ese canto expansivo que se oye en Arauca, que se oye en Apure y que nos encuentra a los llaneros en el camino. No por nada la Unesco dijo que estos cantos son colombovenezolanos: no se puede quitar a un país o al otro, porque sería como mutilar a un pueblo”.

De esta misma opinión es la psicóloga Yidi Bastidas, araucana también. Creció a pocos minutos del Puente Internacional José Antonio Páez que une a Colombia con Venezuela. Para ella este museo fue muy importante, pues ayudó a preservar un “legado cultural que hemos ido perdiendo, pero que de una u otra forma todos los jóvenes tenemos con nosotros. Esto fue la oportunidad de conocer nuestras raíces, de dónde venimos. Y de entender a nuestros hermanos venezolanos, pues así en Arauca la xenofobia no sea mucha, todavía hay mucho por hacer en el resto del país”.

Más allá de lo nacional, los organizadores de la muestra museográfica tienen un deseo en común: poder llevar algún día este homenaje colombovenezolano al otro lado del río, allá, a Venezuela, donde está la otra mitad de los cantos de vaquería.

La reinvención de un museo en tiempos de Covid-19

Ante la magnitud de la pandemia del Covid-19, cuyas cifras a nivel mundial llegan a casi 3.400.000 casos, poco más de 1.100.000 recuperados y a 243.312 recuperados, la vida diaria ha tenido que adaptarse a medidas como cuarentenas y cierres de fronteras. Este es el caso de esta muestra museográfica que, a raíz de esta situación sanitaria, digitalizó los temas relacionados con la muestra y hacer su difusión vía electrónica.

“Decidimos hacer un material digital. Sumarnos a lo que estaban haciendo los museos en otras zonas: abrir sus colecciones para poder consumirse a través de internet. Dijimos, primero vamos a elaborar algunas piezas que podamos enviar a ciertos públicos. En principio, pensamos en los docentes de básica y media, entendiendo que ellos tienen una red de contactos muy amplia. Luego nos dimos cuenta que también hay otros públicos muy interesados en el capital cultural de la región. Entonces, nos pensamos en otro tipo de personalidades: presidentes de Juntas de Acción Comunal, instructores de música, locutores, periodistas. Fue un esfuerzo muy interesante que sumó a poner sobre la mesa la discusión sobre el patrimonio cultural de los Llanos orientales”, afirma César Guatame Castro.