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Venezolanos en Barranquilla fortalecen emprendimientos para combatir el covid

La llegada de la pandemia ha significado el uso obligatorio del tapabocas. Lo anterior dio paso al incremento exponencial en los precios de estos elementos de bioseguridad. Por esto, la Asociación Venezolanos en Barranquilla utilizó parte de las ayudas entregadas por el Buró de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de Estados Unidos, para donar a migrantes venezolanos un kit de bioseguridad conformado por un tapabocas y una botella de alcohol desinfectante.

“A través del Programa Julia Taft, el cual patrocina iniciativas de organizaciones de la sociedad civil que trabajan por migrantes y refugiados, pudimos lograr esta donación. Por la contingencia decidimos no solamente beneficiar a la población migrante y refugiada para donarles tapabocas, sino también aprovechar la mano de obra que tenemos en la misma población para que tuviera un doble beneficio”, asegura Juan Viloria, vicepresidente de la Asociación Venezolanos en Barranquilla.

Para la confección de los tapabocas fueron escogidos cuatro emprendimientos colombovenezolanos para hacerlos. El resultado fue muy positivo porque los tapabocas quedaron muy bien confeccionados, con tres capas y tela antifluidos para garantizar la seguridad de las personas. En el caso de la microempresa Sicomel, que tuvo sus inicios durante la pandemia, realizó 200 tapabocas para que la Asociación de Venezolanos en Barranquilla entregara estos elementos de manera estratégica, a personas cabeza de familia que tuvieran que salir de sus casas a conseguir el sustento básico del hogar.

Según Katia Colón, fundadora de la microempresa “cuando hicimos la confección de los tapabocas para estas personas venezolanas recibimos una retroalimentación muy positiva, pues es un elemento que en estos momentos ya pasó a ser de primera necesidad y ellos los estaban necesitando. Para nosotros es muy gratificante ayudar. Por eso, estaremos dispuestos a seguir colaborando en lo que podamos para que las personas estén mejor”.

Por otro lado, Neivis Bovea Padilla hace seis años creo junto con su madre una microempresa que se encarga de confeccionar todo tipo de prendas hechas en tela. Así vieron en la confección de tapabocas una oportunidad perfecta para contribuir a la no propagación del virus, facilitar el acceso a estos productos que han resultado estar escasos e innovar en el negocio.

“Los tapabocas de tela usados por las personas cuando no están en trabajos de alta exposición no necesitan ser muy elaborados o caros. Es posible utilizar tela que le permita respirar, que sea reutilizable y que cubra cómoda y adecuadamente la boca y nariz. Las mascarillas médicas y los respiradores deben reservarse para los trabajadores de la salud y otras personas en entornos de alto riesgo”, asegura el Washington State Coronavirus Response.

Adicionalmente, gracias al apoyo del Buró de Población, Refugiados y Migración, la asociación Venezolanos en Barranquilla benefició a casi 8.000 personas de manera directa y más de 50.000 usuarios a través de redes sociales y jornadas móviles de atención integral. Estas actividades se desarrollaron en el marco del programa Julia Taft y permitieron, además, fortalecer un comedor comunitario que distribuye, en promedio, 250 raciones de comida semanalmente a comunidades vulnerables.

Asimismo, esta iniciativa que durante la pandemia ha entregado 400 mercados, 400 kits de bioseguridad, 75 kits escolares, 50 kits para adultos mayores y 125 kits para embarazadas y recién nacidos, ha fortalecido las capacidades de la organización en lo administrativo, logístico y voluntariado, así como sus acciones en territorio a través de capacitaciones, asistencia a mesas técnicas y foros de interés para la comunidad migrante y refugiada.