“Yo quiero muchísimo a Venezuela”: Mariana Pajón

Uno de los principales símbolos deportivos colombianos es la bicicrosista Mariana Pajón. Nacida en Medellín, esta deportista ha recorrido todo el mundo llevando en el alto el nombre de Colombia. Ejemplo de esto (y solo una muestra de su impacto) son las medallas de oro que ganó en los Juegos Olímpicos de 2012 (Londres) y 2016 (Río de Janeiro). No por nada, entre todos los nombres que el periodismo especializado le ha dado el más famoso es ‘la reina del BMX’.

Ahora, en su rol como embajadora de la reconciliación del Programa Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA, Pajón está llevando su impacto a distintos territorios colombianos como el Urabá o Cúcuta, este último en la frontera con Venezuela. Y esta visita que realizó a la zona limítrofe con el vecino país es importante, ya que Colombia es el mayor receptor de migrantes venezolanos en el mundo con 1.630.903 según datos de Migración Colombia. Más de un millón y medio de personas que necesitan ser integradas a los tejidos social, económico, político y cultural de nuestro país.

Por eso, Colombia Sin Fronteras conversó con Mariana Pajón para conocer sus perspectivas sobre el fenómeno migratorio y sus opiniones sobre este.

¿De qué manera su rol como embajadora de la reconciliación le ha permitido conocer la situación de los migrantes venezolanos en Colombia?

Hemos estado en muchas partes del país, pero no habíamos tocado este tema de la migración. La verdad el llegar a acá a Cúcuta, estar tan cerca de nuestro país hermano que es Venezuela, me emociona. Antes de esto, como cualquier ciudadano colombiano, tenía información, pero no conocía su magnitud. Sobre todo, porque te impresionas muchísimo y te das cuenta de muchas cosas que te permiten recapacitar sobre lo que pensabas. Los migrantes venezolanos son seres humanos que han hecho un esfuerzo muy grande por venir y que no tuvieron otra opción. Para entender esto, para comprender cualquier problemática tan fuerte, hay que ponerse en los zapatos del otro. Yo siempre he dicho eso: nunca puedes entenderlo y aceptarlo hasta que de verdad te pones en la situación del otro y entiendes lo que vivió. Estos son venezolanos que quieren ser emprendedores y aportarle a nuestro país. Además, ya todo esto se convirtió en una realidad de Colombia y no podemos taparnos los ojos ni quedarnos de brazos cruzados.

¿Cómo cree que se puede generar confianza sobre el tema migratorio en el país?

Cuando ocurren estas cosas y empiezan a llegar personas de otros países a tu propio país, comienzan a escucharse comentarios que no son tan positivos. Creo que lo mejor es tener buena información y alianzas con los medios de comunicación para que ayuden a visibilizar todos los programas bonitos, que, en el caso colombiano, los propios venezolanos están haciendo por el bien de todos. Debemos escuchar las historias de los migrantes y ver qué es lo que quieren hacer por nuestro país. Ellos no quieren llegar a pedir plata ni a que les den todos. No: lo que desean es construir nación junto con nosotros. Esos son los casos que hay que resaltar, escuchar y conocer.

¿De qué forma el deporte une a Colombia y a Venezuela?

El deporte es de las pocas cosas capaces de hablar un mismo idioma y de permitir la reconciliación y el entendimiento. Siempre hemos sido rivales en todos los deportes, porque los dos países tienen un gran talento y siempre han tenido competidores de alto nivel con grandes triunfos. Pero yo creo que cuando uno está en los Juegos Olímpicos y ves a un venezolano, lo que piensas es que ese es un hermano y que somos partes de un mismo país. Entonces, yo creo que el deporte es muy importante para unirnos en estos momentos.

¿Los deportistas colombianos qué le pueden aprender a los deportistas venezolanos?

Yo creo que ellos vivieron un momento en que lo tenían todo, como grandes recursos para el deporte. Ellos en los diferentes juegos siempre estaban arriba en la medallería. Ahora, uno ve que empiezan a tener carencias y que no son la prioridad para su país. Esto es normal, por la triste e injusta situación que están viviendo y que atenta contra los esfuerzos que hacen como deportistas. Pero, en mi opinión, nosotros colombianos también hemos tenido que hacer bastantes esfuerzos. Hay deportes que no tienen ningún tipo de apoyo, pero tenemos que ver cómo los atletas venezolanos siguen adelante con mucho cariño y con un amor inmenso hacia su patria, así no estén de acuerdo con sus gobernantes. Ellos siguen sintiéndose orgullosos, sin importar lo que esté pasando en su país, lo siguen representando y trabajan por cambiar los imaginarios que hay sobre ellos en el extranjero. Eso es lo que los colombianos podemos hacer.

Según su visita a Cúcuta, ¿qué cree que el resto del país le podría aprender a esta ciudad fronteriza en el tema migratorio?

Cúcuta, por su ubicación fronteriza, es un ejemplo sobre cómo abrir los brazos para recibir a personas que necesitan ayuda. El resto del país debe aprender a abrir sus puertas y hacerlo bien, con programas. No es abrirla por abrirlas, sino decir “eres bienvenido y vamos a trabajar juntos para construir Colombia”. Cúcuta ha permitido que estas personas tengan una oportunidad y que puedan brindarles mejores condiciones de vida para sus familias.

Usted que ha tenido la oportunidad de llevar el nombre de Colombia al resto del mundo, ¿qué mensaje le transmite a los demás sobre nuestro país y su voluntad de apoyar a los venezolanos?

Yo siempre quiero que la gente sepa que soy colombiana y que me siento muy, muy, muy orgullosa de serlo y que tengo la fortuna de haber nacido aquí y poder seguir viviendo en mi tierra. Uno nunca sabe que vueltas da la vida y por eso yo a todo el mundo le digo que, para entender esta situación de los migrantes venezolanos, hay que sentir empatía. Yo quiero muchísimo a Venezuela y me entristece lo que sucede allí, que es una paradoja: lo tienen todo y al tiempo no tienen nada. Y los que sufren no son los gobernantes, sino los ciudadanos del común. Yo los apoyo completamente y quiero que aporten a Colombia mientras ayudan a sus familias. Quiero que todo venezolano sepa que son nuestros hermanos y que, si llegan a aquí, son más que bienvenidos.

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